Disponibilidad diaria de lunes a domingos a partir de finales de junio.
Residir cerca de Belgrano para facilitar su presencia tanto durante el día como durante la noche.
Capacidad para asistir en las tareas de alimentación, especialmente en la preparación de comidas para la persona mayor.
Conocimiento de la necesidad de evitar que la persona mayor suba y baje las escaleras debido a su dificultad para hacerlo.
Habilidad para supervisar y asegurar que la persona mayor permanezca en su habitación de arriba.
Comprensión de la rutina de la persona mayor, que implica despertarse alrededor de las 11 de la mañana, tomar el té con tostadas o, en su defecto, almorzar.
Conocimiento de los horarios en los que la persona mayor debe tomar sus medicamentos, ninguno de los cuales son de gravedad.
Disponibilidad para visitar el departamento pasadas las 19 horas para verificar el estado de la persona mayor y prepararle la cena.
Habilidad para mantener conversaciones y escuchar a la persona mayor, interesándose por sus sueños y su pasado.
Comunicación constante con la familia, reconociendo la posibilidad de que la persona mayor pueda rechazar ciertas cosas debido a su falta de familiaridad con este tipo de cuidado.
Es importante destacar que el cuidador debe tener paciencia, empatía y comprensión, y estar dispuesto a adaptarse a las necesidades cambiantes de la persona mayor. Además, la familia debe estar siempre en contacto y disponible para mantener una comunicación fluida con el cuidador y brindar el apoyo necesario en caso de ser requerido.
Agrego:
Comprar insumos para el almuerzo y la cena también.